Durante las últimas semanas del invierno y las primeras de la primavera cualquier centro veterinario de Godelleta se prepara para hacer frente a los problemas originados por las procesionarias. Las larvas de estas orugas, con la aparición de los primeros grados de calor, abandonan sus nidos en las ramas de los pinos (y también de cedros) iniciando su caminar en hilera hasta encontrar un lugar donde enterrarse y tejer su capullo.

Las orugas están cubiertas de unos pelos urticantes con una toxina que resulta terrible para los perros que ponen su hocico sobre ellas. La reacción tras el contacto con la procesionaria del pino es inmediata: se produce hipersalivación, se inflama la lengua y aparece una coloración roja o amoratada, ampollas con líquido y úlceras que pueden producir pérdidas de alguna parte de la lengua. Incluso, si el perro llegara a tragar alguna oruga o parte de ella, podría ocasionarle la muerte.

Cualquier centro veterinario de Godelleta está preparado en esta época del año con dosis extra de corticoides y antihistamínicos para administrar generalmente por vía intravenosa, con los que disminuir la gravedad de sus lesiones y aminorar sus padecimientos.

La mejor medida frente a la procesionaria es la prevención. Procura evitar las zonas pobladas de pinos o cedros y, si paseas por ellas, estate muy atento e impide que tu perro se acerque a la procesión. Tratar de eliminarlas pisándolas es un error: los pelos urticantes continúan siendo peligrosos y, ahora, además, pueden volar con el viento y caer en cualquier parte.

Es preferible que te pongas en contacto con el Ayuntamiento para que se hagan cargo de eliminar los nidos existentes y también que nos avises a la Clínica Veterinaria Godelleta para que estemos preparados ante la posibilidad de que tengamos que actuar rápidamente.